Motivo #1

por Roberto Chávez @lamalaacittud

En la historia occidental la revolución francesa permitió el primer acercamiento de la mujer a formas de organización en búsqueda de la igualdad social. En 1791 Olympe de Gouges elabora la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, el primer documento que exigía derechos políticos y ciudadanos para la mujer.

La organización social tomó fuerza con los movimientos obreros y proletarios. A principios del Siglo XX las Mujeres Socialistas de Estados Unidos el 28 de febrero de 1909 celebran por primera vez el día de la mujer. Fueron más de 15.000 mujeres en New York marchando por mejores salarios y el derecho al voto. Para noviembre del mismo año la huelga de trabadoras textiles “La huelga de las camiseras” moviliza a más de 20.000 mujeres.

Copenhague en 1910 convoca a cien mujeres de 17 países a la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas y proclama al 8 de marzo como el Día de la Mujer Trabajadora buscando la igualdad de derechos y el sufragio.

Para 1911 el incendio de la fábrica de confección de camisas Triangle Waist, donde mueren calcinadas más de 140 obreras de la confección, marca un hito en la lucha de las mujeres y fortalece la necesidad de reconocimiento de su trabajo en la sociedad.

En Ecuador la huelga general del 15 de noviembre de 1922 fue determinante para reconocer la lucha de las y los trabajadores ecuatorianos. Un número indeterminado de cuerpos de obreros y obreras arrojados en el Rio Guayas fue el hito para el reconocimiento de los derechos laborales en el Ecuador.

Dolores Cacuango y Transito Amaguaña son lo referentes de las mujeres que encontraron en la organización social e indígena, el espacio para la exigencia de sus derechos. Ellas son mujeres indígenas que formaron en Cayambe las escuelas sindicales, organizaron la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI), marcharon a Quito exigiendo tierras y derechos laborales y participaron en la huelga agrícola de 1931, impulsaron la educación intercultural bilingüe.

– En Ecuador la tasa de subempleo se ubica en 19,1% para los hombres y 20,4% para las mujeres.
– Tasa de empleo adecuado/pleno se ubica en 47,9% para los hombres y 31,9% para las mujeres.
– Tasa de desempleo se ubicó en 6,2% para las mujeres y 4,5% para los hombres.

-Ingreso laboral promedio de un hombre con empleo es 367,70USD; mientras que para una mujer con empleo es de 337,12 USD.

Marcela Arellano es parte del Frente de la Mujer Trabajadora de la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales Libres, CEOSL, central sindical que abarca a trabajadores y trabajadoras del sector público, privado e informal.

Este espacio se constituyó en los años ochenta y desde su creación busca mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras, a partir de la re significación de trabajo de las mujeres, construir espacios laborales libres de acoso y violencia, además de alcanzar salarios más equitativos.

Marcela comenta que la actividad laboral de las mujeres ecuatorianas es principalmente informal “el 57% de las mujeres están vinculadas a actividades informales, lo que implica que no tienen acceso a derechos, beneficios y muchas no tienen un salario digno y permanente”.

Según la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo del INEC de diciembre 2016, la tasa de empleo adecuado/pleno se ubica en 47,9% para los hombres y 31,9% para las mujeres.

Para Arellano las mujeres ecuatorianas aún viven una precarización de su trabajo “hay mujeres profesionales con contratos precarios y desiguales en relación a las condiciones y salario a sus compañeros varones y varias de ellas sin estabilidad laboral” comenta que el objetivo del Frente de la Mujer Trabajadora de la CEOSL es que estas brechas se reduzcan y permitan una trabajo pleno de las mujeres agremiadas.

El objetivo de las mujeres trabajadoras este 8 de marzo y para los años venideros es acabar con las situaciones de violencia contra las mujeres en los lugares de trabajo, y lograr que estas problemáticas sean discutidas en la Organización Internacional de Trabajo.

 Sin las mujeres el mundo no camina dice Marcela, por eso para ella: “Es necesaria la reivindicación de los derechos de las mujeres en el sector laboral, que transformemos las relaciones. Necesitamos más igualdad de oportunidades y la eliminación de la violencia”.

La sindicalista menciona que las agremiaciones de trabajadores y trabajadoras y el movimiento sindical siguen vivos y están renovando la discusión desde las mujeres al interno: “nuestra central está en constante disputa y se sigue construyendo, buscamos colocar una agenda de mujeres dentro la organización sindical y que sea prioritaria. Las mujeres jóvenes han dado el salto al feminismo, queremos que las trabajadoras también lo hagan”. Un avance en su propuesta es haber logrado que en su organización una cuota de más del 30% de mujeres sean parte de la dirección sindical.

Para Marcela Arellano es necesario que las mujeres sindicalizadas tracen una ruta de trabajo dentro del movimiento; que mujeres jóvenes se sumen a la agremiación y sobre todo que el feminismo sea el hilo conductor de su labor organizativa.

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