Motivo #3

Paramos por nuestras vidas

Las propuestas y exigencias sobre el femicidio y feminicidio

por: Gabriela Gomez @GaGomezT

Tiritando de frío y miedo, usaban su cobija como escudo contra la sombra que atacaba con saña a su mamá… ¡La mató! gritaron sus entrañas, dos boquitas silenciadas, dos corazones saturados por no poder huir, por no poder defenderla.

Al día siguiente, la más grandecita, declaraba: Mi papito la mató.

 

Marzo, apenas tres meses del 2017 y ya son 33 vidas que la violencia femicida nos ha arrebatado. ¿Porqué nos matan? ¿Desde cuándo?. Qué difícil remontar la historia de algo que ha sido tan naturalizado y que el registro de su génesis se perdió entre años de impunidad.

El feminismo ha aportado a identificar y visibilizar las graves consecuencias de la desigualdad sobre nuestros cuerpos. Diana Rusell, feminista estadounidense, fue una de las primeras feministas en colocar el término de femicidio para diferenciar los asesinatos de las mujeres, por el hecho de ser mujeres. Russel identifica a la violencia contra las mujeres como un “mecanismo de control, sujeción, opresión, castigo y agresión dañina que a su vez genera poder para los hombres“.

En America Latina, Marcela Lagarde, como feminista durante su papel como legisladora en México, promovió el delito de Feminicidio en el Código Penal Federal, y con ello despertó una tendencia en toda latinoamerica: “se trata de una fractura del Estado de derecho que favorece la impunidad. El feminicidio es un crimen de Estado”. Considerando que el Estado tiene obligación en la prevención, tratamiento y protección de las mujeres ante la violencia de género. Este señalamiento implica que el Estado asuma la responsabilidad por la ausencia de sanciones a los asesinos, si no garantiza la vida de las mujeres se convierte en cómplice.

El término de feminicidio ha ido evolucionando por lo que varias mujeres consideran que la ilegalidad del aborto, por ejemplo, son feminicidios ya que los abortos mal prácticados es la segunda causa de muerte materna en el Ecuador según el Ministerio de Salud Publica. Este término también lo usan feministas para hablar de las muertes sucedidas como consecuencia del modelo extractivista, que despoja, contamina, criminaliza y mata a luchadoras sociales.

Intento encontrar estadísticas nuevas que me sirvan para entregar este documento y me abrumo, se ha dicho tanto, tantas veces y cada numero aún duele, nos duele a todas las ausencias provocadas por la violencia. Somos la mitad de la población y cada día nos matan como queriendo mermar las vidas que su sola existencia significa un acto disidente.

Según la pagina del Ministerio del Interior, durante el 2014 se registraron 1.303 muertes violentas, 197 muertes de mujeres, el 54% se especifican como femicidios. Como toda estadística, se puede considerar que es un subregistro ¿ quién cuenta las muertes que no se denuncian, las que no suceden en los centros poblados, los feminicidios causados por el Estado?.

Sobre estas muertes pesa un factor primordial, el ejercicio del poder, nos matan no solo porque quieren, lo hacen porque pueden. Según la DINASED basándose en registros del año 2015, los asesinos son personas cercanas: de 25 femicidios los agresores fueron convivientes, en 12 casos los cónyuges, 10 las parejas sentimentales y en 6 de los casos fueron los exconvivientes.


Justicia para Vanesa es una plataforma que nace ante la urgencia de conseguir justicia y reparación ante la muerte de Vanesa Landinez, mujer y madre, quien fue victima de violencia feminicida. Anais Córdova, una de sus voceras, parte también de la Plataforma Vivas Nos Queremos dice: “hace tres años, el feminicidio tocó la puerta, decidimos hacer justicia a través de la memoria para que las mujeres que ya no están con nosotras pasen de ser cifras y a ser vidas”

Para Anais, las organizaciones de mujeres y feministas exigen que se coloque al feminicidio y no solo al femicidio en la legislación ecuatoriana, específicamente en el COIP, porque los términos son diferentes y necesarios. Anais explica: “El femicidio es el asesinato concreto por el hecho de ser mujer y el feminicidio implica que este asesinato tiene responsabilidad el Estado y la sociedad, de permitir que se sigan cometiendo estos asesinatos y además de no hacer justicia en los casos de femicidio”

Parece algo tan simple pero las organizaciones de mujeres el 8 de marzo pararon por sus vidas, como dice Anais “paramos para que dejen de asesinarnos y podamos ser libres, podamos seguir existiendo y el Estado garantice estas vidas como nosotras queremos que sean, con nuestros proyectos propios”

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