Motivo #6

por Verónica Calvopiña @kinoraxx

“Ni la naturaleza, ni nuestros cuerpos son territorio de conquista”

  El extractivismo vino con la Colonia a América Latina. El oro, la madera, el carbón y otros recursos sirvieron para consolidar las grandes industrias europeas y el capitalismo.

En los últimos años, la explotación a gran escala de minería, petróleo, palma, soya ha avanzado a pasos agigantados principalmente en la Amazonía. Según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), desde 1990, el costo de minerales como el oro y el cobre se cuadruplicó, lo que incentivó a que los países de la región se interesen cada vez más por la explotación minera. En el 2013, el 27% de la inversión extranjera para minería se ubicaba en América Latina donde México y Chile concentraban la mitad de estas inversiones mineras en la región.

A pesar del discurso de desarrollo que envuelve a la extracción de recursos en los países latinoamericanos, esta actividad ha traído graves consecuencias ambientales y sociales. Con el aumento del extractivismo se han intensificado los conflictos socioambientales. Según el Observatorio de Conflictos Mineros en América Latina, hasta el 2016 se registran 217 conflictos en toda la región. Los países con más conflictos son Perú, México, Chile, países con alta inversión minera.

Estos conflictos tienen que ver con la violación de derechos humanos y a la naturaleza, el desalojo y el despojo de la tierra, de ríos, sitios sagrados, bosques a los pueblos indígenas y campesinos, y especialmente a las mujeres.

La construcción de grandes hidroeléctricas, así el caso de La Parota (México); proyectos mineros y petróleros en áreas protegidas y en territorios indígenas como en el Yasuní (Ecuador), o Conga (Perú); también se construyen grandes carreteras y puertos, como el caso del Tipnis (Bolivia).

El extractivismo y los conflictos socioambientales dejan consecuencias en la vida de los pueblos y especialmente en las mujeres. A la pérdida y contaminación del territorio se suman impactos en la agricultura. Con la llegada del extractivismo, las mujeres limitan sus cultivos por la contaminación de la tierra, la falta de agua, lo que impacta a la alimentación de sus familias.

En Ecuador el extractivismo también llegó para destruir la naturaleza y afectar la vida de las mujeres, sobre todo indígenas y campesinas. Michelle Baez, investigadora social y parte del Colectivo Minka Urbana, cuenta que las mujeres de Tundayme- Zamora Chinchipe provincia Amazónica han denunciado cómo la actividad minera en la Cordillera del Cóndor destruyó la actividad agrícola y puso en riesgo a niñas y adolescentes por la presencia de personas desconocidas en las comunidades.

Estas consecuencias también son registradas en el Informe Psicosocial “Herida abierta del Cóndor”, realizado por Acción Ecológica. Según testimonios de familias de Tundayme recogidos en este informe se señala que la minería ha dejado impactos en la vida organizativa de las mujeres, pues en algunos casos ellas han sido desplazadas de la toma de decisiones en las familias y las comunidades. La empresa minera Mirador negoció la compra de terrenos solo con los hombres de las familias porque sabía de la negativa de las mujeres para vender sus tierras. Lee el documento aquí: http://bit.ly/2mXPcTY

También hay impactos en la vida organizativa de las mujeres, pues en algunos casos ellas han sido desplazadas de la toma de decisiones en las familias y las comunidades.

Mujeres de América Latina reunidas en el Encuentro Latinoamericano Mujer y Minería, celebrado en Bogotá en octubre de 2011 aseguraron en la Declaratoria final del encuentro que: “Son múltiples los antecedentes de violencias generalizadas, de agresión física y sexual, de amenazas y estigmatizaciones… Se acentúan las enfermedades de transmisión sexual (ETS), respiratorias, mentales y de la piel, auditivas… Además, se destaca el incremento de los abortos, malformaciones, cáncer y embarazos de adolescentes…”

La violencia crece en las comunidades donde se asienta un proyecto extractivista, esto porque con la llegada de las empresas viene también la instalación de lugares de consumo de alcohol y explotación sexual para servicio de los trabajadores. Por ejemplo, en la provincia de Sucumbíos, la prostitución vino con las petroleras. Por las carreteras, en las ciudades o en poblados pequeños es común ver bares, cantinas y prostíbulos, en medio de la selva y hasta cerca de las escuelas.

Frente a esta problemática, la lucha de las mujeres ha sido fundamental en la defensa de sus territorios frente al avance de estos proyectos: Mujeres indígenas, campesinas o de la ciudad han protagonizado marchas, movilizaciones y varias acciones a lo largo del continente. Para Michell Baez, las mujeres “han demostrado ser unas actoras muy importantes de la resistencia frente a las amenazas permanente de los militares, empresas e incluso de funcionarios del Estado”

Sin embargo, las mujeres que defienden sus territorios y los derechos también pueden ser víctimas de persecución, amenazas de muerte, tortura, violaciones y asesinatos. Por ello en el 2013, la Asamblea General de las Naciones Unidas emitió una resolución sobre la protección de las Defensoras de Derechos Humanos y las personas defensoras de los Derechos de la Mujer http://bit.ly/2acs3rC, donde señala que las defensoras de derechos tienen que soportar la discriminación, el machismo que cuestiona su papel de defensoras, tienden a ser víctimas de abuso sexual o violaciones con consecuencias como embarazos, o enfermedades de transmisión sexual. A esto se suma la criminalización, los arrestos ilegales, y las sentencias en su contra.

La ONU en esta resolución, insta a los estados a reconocer el papel de defensoras de derechos y los exhorta a velar por sus derechos, protegiéndolas de amenazas y de violencia sexual y física. También les pide que la promoción de derechos no sea considerada como un delito y que cesen las persecuciones e intimidaciones hacia las mujeres defensoras de derechos.

Las mujeres amazónicas durante su marcha proclamaron el Kawsay Sacha o Selva Viva que propone el cuidado de todo lo que habita en la selva para así preservar la biodiversidad de la amazonía. También han propuesto sostener el tejido social para impedir que el extractivismo separe a las familias y destruya a las organizaciones.

Lee la propuesta de las mujeres amazónicas http://bit.ly/2n3MHyy

Desde el feminismo, se ha propuesto el ecofeminismo como una propuesta para revitalizar la relación entre las mujeres y la naturaleza, evitando su depredación. Una de las exponentes principales de esta corriente es Vandana Shiva quien plantea que la mujer deber retomar un papel predominante en el campo para así recuperar la semilla criolla y la agricultura tradicional oponiéndose al dominio de transgénicos y pesticidas promocionados por transnacionales como Monsanto. También propone que la tierra es un ser vivo y que todos los seres que la habitan merecen respeto.

Máxima Acuña:  Su lucha contra la empresa minera Yanacocha se ha vuelto un referente. Ella y su familia se niegan a vender su tierra a la empresa, a pesar de las múltiples ofertas, amedrentamientos, y hechos violentos de los que ha sido víctima. Yanacocha pretende ocupar los terrenos de Máxima para avanzar con el proyecto Congas.

Bertha Cáceres: activista hondureña denunció la construcción de una gran represa en territorio del pueblo lenca. Su constante oposición a los gobiernos neoliberales y a las empresas transnacionales condujo a su asesinato en el 2016.

Huangana colectiva, Marcha de mujeres amazónicas: indígenas de las provincias amazónicas de Ecuador, marcharon por varias provincias, en 2013, para protestar contra la onceava ronda de licitación petrolera, que intenta ampliar la frontera petrolera a Morona Santiago y Pastaza; y en contra de la explotación del Yasuní.

Mujeres de Saraguro: Durante el Levantamiento Indígena y el Paro Nacional del 2015 en Ecuador mujeres salieron a protestar, 12 de ellas fueron detenidas y judicializadas por haber participado en estas protestas. Las mujeres de Saraguro se convirtieron en las principales activadoras de la campaña contra la criminalización.

Mujeres Shuar: En 2016 el gobierno de Rafael Correa decretó el Estado de Excepción en Morona Santiago, militarizó territorio Shuar para defender un campamento minero de la empresa minera china Explorcobres. La presencia militar impidió conocer lo que estaba pasando en dos meses de militarización, pero 4 mujeres shuar salieron de sus comunidades a denunciar lo sucedido. Aquí sus testimonios. 

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